Perfil de Muchamad Darisman: Defensor de derechos humanos de Java Occidental, Indonesia

22.10.2015

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Desde el fin de la era Suharto, Indonesia ha tenido un progreso económico cada vez mayor, lo que incluye su unión al G-20, siendo actualmente el cuarto país más poblado del mundo con más de 255 millones de habitantes. Sin embargo, este desarrollo tiene un precio. Las demandas de esa población - por vivienda, alimentos y energía - han resultado en la construcción de edificios e infraestructura y en el desarrollo de una agricultura industrial a un ritmo vertiginoso. Para quienes construyen los rascacielos de Yakarta, cosechan el aceite de palma en Sumatra o fabrican ropa deportiva en Java, los riesgos para la salud y los abusos contra los derechos humanos relacionados con actividades empresariales son omnipresentes.

Presentamos a Muchamad Darisman, quien actualmente colabora con Consorcio de los Derechos del Trabajador (Worker Rights Consortium), organización con sede en Estados Unidos, en el monitoreo y mejora de las condiciones laborales en las fábricas de ropa, así como también es el fundador, desde 2009, de una ONG local que genera conciencia sobre las enfermedades profesionales y los derechos de las víctimas. Ha liderado campañas para resaltar el uso continuo (y legal) del asbesto (también conocido como amianto) en Indonesia y en toda la región asiática, y concientizar sobre los impactos negativos que éste provoca en la salud de trabajadoras, trabajadores y comunidades.

“Las y los trabajadores tienen que ser la fuente principal”

"Lo que vemos en Indonesia es la falta de conocimiento de la mayoría de los trabajadores sobre sus derechos, y el bajo desarrollo de sindicatos. Así que la violencia en el trabajo y los riesgos a la salud y a la seguridad laboral resultan comunes", afirma Darisman.

El sector de la confección en Indonesia está mucho más desarrollado que algunos de sus pares en la región. No obstante, la relación entre trabajadores, trabajadoras y la dirección de la fábrica puede ser tensa, sobre todo cuando hay quejas.

A veces, la marca sólo utiliza el informe de la empresa [fábrica proveedora], que podría no ser inclusivo de la perspectiva de las y los trabajadores. Para nosotros, es importante que las y los trabajadores sean la fuente principal. Vamos con ellos a los dormitorios y escuchamos sus casos. Entonces, incluso si la fábrica niega los resultados, tenemos pruebas y podemos hablar con la marca.

Se están volviendo más populares los esquemas de monitoreo centrados en los trabajadores, en base a una serie de derechos laborales - como la seguridad y salud ocupacional, mientras que los modelos de auditoría tradicionales, realizados por terceros, están perdiendo espacio como consecuencia de los desastres provocados en las fábricas “respetuosas de los códigos” de Bangladesh y Pakistán, incluyendo a Rana Plaza.

Aun cuando la marca se involucra, a veces todavía niegan los hallazgos. Ellas no quieren asumir la responsabilidad sobre las condiciones de trabajo o la libertad de asociación.

Tácticas sutiles y amenazas silenciosas

En comparación con otros países de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASAN), el ambiente para las ONG y la libertad sindical en Indonesia es relativamente abierto. No obstante, el impacto generado por la Ley de 2013 sobre Organizaciones de Base (Law on Mass Organisations), que requiere que tanto las ONG extranjeras como las nacionales informen sobre su financiación y actividades, y que arraiga la gestión de las ONG al Ministerio del Interior, también ha planteado algunos obstáculos, incluso para las principales organizaciones no gubernamentales internacionales. Otro elemento de la libertad de asociación en el marco del Ministerio de Trabajo es que las y los trabajadores tienen derecho a asociarse y formar sindicatos, pero su implementación no está completa. Por ejemplo, el gobierno todavía tiene la facultad de aprobar o no el registro de inscripción.

Tuve un caso [en una de las principales instalaciones de fabricación de automóviles] en el que los trabajadores querían organizarse, pero la administración no les daba permiso. Ya hubo un sindicato inactivo. Así que los trabajadores se acercaron a las autoridades locales, pero el gobierno se negó a darles una carta de permiso. No está claro, pero creemos que la compañía utilizó su influencia - simplemente no quieren un sindicato progresivo ejerciendo sus derechos.

Los defensores y defensoras que trabajan en cuestiones de rendición de cuentas de las empresas de este sector, que es sin duda uno de los más avanzados y sensibles a arriesgar su reputación, aún se enfrentan a amenazas en su trabajo.

Gran parte del tiempo, simplemente nos dicen en la puerta que no podemos acceder. Otras veces, las amenazas vienen de fuera de la fábrica, con gente vigilándonos y siguiéndonos, a las y los colaboradores de las ONG, e incluso a sus propios trabajadores y trabajadoras que estén tratando de organizar un sindicato.

El acoso sindical es común, y de vez en cuando, señala Darisman, las fábricas involucran a pandillas locales. “Depende de la naturaleza de la empresa y de su grado de vinculación con la marca. Pero la vigilancia es una táctica sutil, mientras que otras veces puede que te cuestionen o incluso vayan a tu casa para decirle a tu familia que estás causando problemas”.

Las fábricas de ropa también han sido objeto de críticas por la presunta contaminación de recursos hídricos locales por los productos químicos utilizados en la tintura, impresión y acabado de tejidos sintéticos.

No hay ningún paraíso debajo de estas palmeras

Los derechos sobre la tierra y la progresiva expansión de las plantaciones agrícolas son otros de los temas que deben ser confrontados por activistas y sociedad civil en Indonesia, donde aproximadamente 6 millones de hectáreas son dedicadas al cultivo - un área que equivale al doble del tamaño de Bélgica.

Los abusos relacionados con la tierra son comunes. "Una gran parte del tiempo, las ONG que trabajan en cuestiones de la tierra y las organizaciones de agricultores serán estigmatizadas; podrán ser etiquetadas como "comunistas" o, a la vez, ser acusadas de ser la "mano de los estados occidentales". Son interrogadas sobre sus fuentes de financiación y, en ocasiones, sus proyectos son bloqueados”.

El 29 de septiembre, los agricultores de tres de las principales islas se reunieron en Yakarta para exigir el reconocimiento oficial de la propiedad de la tierra que trabajan, de acuerdo con la legislación de Indonesia. Los líderes de las organizaciones de agricultores describieron las barreras impuestas por los gobiernos locales, quiénes actúan en su propio interés para vender la tierra a las empresas mineras o de plantación. A menudo ocurren enfrentamientos entre los agricultores que defienden su derecho a la tierra y la policía, soldados y "criminales pagados por las empresas”. En un caso aparte, en febrero de 2015, un joven activista de derechos de la tierra y de los trabajadores fue asesinado, presuntamente a manos de guardias de seguridad de la empresa Asia Pulp and Paper Company.

El sector extractivo tiene sus propios retos. Tal y como fue afirmado por el Sr. Darisman a ISHR, la policía de Java Occidental estaba terminando una investigación sobre la muerte de un agricultor conocido como Salim. Su cuerpo fue encontrado el 26 de septiembre, con señales de tortura, y los comentarios oficiales han confirmado que su muerte estuvo directamente relacionada con su papel de liderazgo en una protesta contra una operación ilegal de extracción local de arena.

El papel de las marcas y el camino a seguir en materia de derechos humanos

Muchas marcas, afirma Darisman, son reacias a actuar aún cuando escuchan sobre los abusos en sus cadenas de suministro. Ellas no quieren asumir la responsabilidad de resolver los problemas. Se han desarrollado algunos modelos para ayudar a las fábricas proveedoras a cumplir con los estándares mínimos, a través de una combinación de formación y seguimiento, particularmente mediante el programa Better Work (“un trabajo mejor”) de la OIT. Sin embargo, algunos activistas afirman que esto no siempre resuelve el problema y, en su lugar, puede llegarse a otorgar un sello de aprobación a empresas que, en otras instalaciones o en otras ocasiones, han sido acusadas ​​de abusos contra los derechos humanos. “Estas fábricas tienen que resolver los problemas en la raíz y no sólo aplazarlos o esconderse detrás de un programa de Responsabilidad Social Empresarial”.

El trabajo en coaliciones ha sido de gran ayuda para lograr con éxito la organización de las víctimas alrededor de los temas de enfermedad profesional. Darisman señala que esto se debe, en parte, a que puede ser difícil trabajar con las empresas de China, Corea y Vietnam, por lo que compartir estrategias y enfoques es esencial. Pero añade que esto también es un resultado de los patrones de desarrollo de la región - como los materiales de asbesto fueron prohibidos en países como Japón, y más tarde en Corea del Sur, las fábricas se mudaron a otras partes, incluyendo a Indonesia. Las redes regionales de Asia, por ejemplo ANROEV y A-BAN, han reunido a las víctimas de asbestosis u otras enfermedades profesionales para conectar a aquellas que se encuentran actualmente en litigio con las víctimas de otras jurisdicciones que tuvieron éxito en la obtención de una indemnización, con el objetivo de que puedan motivarse entre sí y compartir estrategias de incidencia.

La ONU es muy importante y la sociedad civil debería saber cómo utilizarla, qué herramientas pueden ayudarles a presionar a Indonesia, desde la base, para que cumplan con las recomendaciones de la ONU. Pero primero debe haber mucho intercambio. La formación es clave.

Mientras más personas compartan información, incluso a nivel internacional, lo mejor esas redes y coaliciones podrán abogar por un cambio en el terreno. Darisman afirma que sigue siendo optimista, sobre todo cuando mira a sus aliados y otras organizaciones de la sociedad civil. Los esfuerzos del gobierno y de las marcas por sí solas no son suficientes para generar cambios, estos deben ser impulsados por quienes se ven más afectados.

Yo soy sólo una persona, pero hay muchas más por ahí trabajando en estos temas y tomando riesgos aún mayores. Los trabajadores quieren cambios, y a pesar de que no vendrán fácilmente, podemos luchar juntos por los derechos, independientemente de las fronteras nacionales, presionar a los gobiernos, llegar al corazón de las marcas globales y cambiar la sociedad global desde la base.

 

En los días y semanas previas al Foro de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, ISHR publicará una serie de artículos por expertos emergentes incluyendo a personas defensoras de derechos humanos, a representantes de la ONU, a diplomas, a empresas y a ONG internacionales. Cada artículo incluirá un análisis del importante papel de las personas defensoras de derechos humanos y estará recopilado en una edición especial del Human Rights Monitor de ISHR, que se lanzará en inglés, francés y español el 9 de noviembre. Los puntos de vista expresados son personales y no necesariamente representan la posición de ISHR.

Category:

Region
  • Asia
Topic
  • Corporate accountability
  • Human rights defenders
Country
  • Indonesia