Ya no hagamos “negocios como siempre” cuando se trate de empresas y personas defensoras de derechos humanos

19.10.2015

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Por Michel Forst, Relator Especial de la ONU sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos.

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Por Michel Forst, Relator Especial de la ONU sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos.

Cuando inicié mi mandato como Relator Especial sobre Defensores y Defensoras de Derechos Humanos, me comprometí a centrarme en las personas defensoras con mayor riesgo o que están más expuestas a él. Como parte de este compromiso, realicé consultas con más de 500 defensoras y defensores de más de 110 Estados de todas las regiones del mundo. Tal y como ha quedado registrado en mi último informe presentado ante la Asamblea General de la ONU, una de las categorías de defensores/as identificada como de mayor riesgo en todas las regiones, es la que incluye a las personas que trabajan en empresas y derechos humanos, incluidas aquellas que trabajan sobre los derechos a la tierra y el medio ambiente.

La evidencia y los testimonios que recibí en el terreno corroboran los informes recientes de ISHR, del Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos, de Global Witness y del Observatorio para la Protección de los Defensores de los Derechos Humanos, entre otros, que señalan las amenazas, riesgos y restricciones específicas que estos grupos enfrentan, ya sea en África, Asia, América Latina o en Europa Oriental. Estas amenazas, riesgos y restricciones van desde la vigilancia hasta la estigmatización y uso inadecuado y excesivo de la fuerza contra manifestantes pacíficos, en especial aquellos que protestan contra las actividades de las industrias extractivas.

La especial vulnerabilidad de las y los defensores de derechos humanos que trabajan en el campo de las empresas y los derechos humanos se debe a tres factores clave.

El primero es la falsa dicotomía que a menudo se propaga entre el desarrollo, por un lado, y el respeto por los derechos humanos, por el otro. Esto se manifiesta en la estigmatización de las y los activistas que buscan la rendición de cuentas por parte de las empresas como "anti-desarrollo", de sindicalistas y manifestantes como "saboteadores económicos", de las y los defensores de la tierra y el medio ambiente como "eco-terroristas" y de las ONG que trabajan en ese campo como “agentes externos". Los Estados deben abstenerse de tal estigmatización y denunciarla cuando esta ocurra, promoviendo en su lugar el reconocimiento de que las defensoras y los defensores de derechos humanos desempeñan un papel vital en el desarrollo sostenible e inclusivo.

El segundo factor de vulnerabilidad es que la labor de las y los defensores que trabajan en el ámbito de empresas y derechos humanos suele promover la transparencia, exponer las violaciones y combatir la corrupción, lo que puede colocarlos en una posición de enfrentamiento con poderosos actores estatales y no estatales, incluidos gobiernos y empresas, así como también compañías militares y de seguridad privadas (sobre todo en el contexto de las industrias extractivas) y el crimen organizado (que surgió particularmente como un problema en mis consultas en América Latina). La reparación e investigación pronta y exhaustiva de todas las amenazas y ataques contra defensores y defensoras que trabajan en el campo de las empresas y los derechos humanos, ya sea perpetradas por agentes estatales o no estatales, es vital para hacer frente a este factor. Efectivamente, la impactante impunidad de los ataques perpetrados contra defensoras y defensores propicia la consecución de nuevos ataques.

El tercer factor de vulnerabilidad, relacionado con el segundo, es la debilidad en la regulación de muchos actores no estatales, tanto a nivel nacional como internacional. Es fundamental, en este sentido, que a través de leyes y políticas nacionales, y en cualquier tratado internacional que se negocie en el campo de las empresas y los derechos humanos, se incorpore la protección específica de las y los defensores de derechos humanos.

En mi último informe presentado ante la Asamblea General de la ONU, realicé una serie de recomendaciones tanto a los Estados como a las empresas, con el fin de responder a estos factores. En el caso de los Estados, además de las obligaciones que describí anteriormente, resulta imperativa la participación activa de defensores y defensoras en el proceso de elaboración de un Plan de Acción Nacional sobre Empresas y Derechos Humanos; así como la inclusión en todo plan de acción de compromisos y medidas concretas para facilitar y proteger el trabajo de las y los defensores. De igual forma, tanto los Estados como las empresas deben incluir a las personas defensoras en la evaluación del impacto de los grandes proyectos sobre los derechos humanos y en los procesos de debida diligencia - un compromiso previo eficaz puede evitar los riesgos y los costos para los derechos humanos.

En relación a las empresas, mi informe recomienda que asuman un papel activo en el apoyo y la promoción del papel de las y los defensores de derechos humanos que trabajan en sus sectores. Esto debe incluir, por ejemplo, pronunciarse cuando defensoras y defensores de derechos humanos son blanco de ataques debido a su labor en pro de la responsabilidad corporativa, como cuando las principales empresas joyeras, entre ellas Tiffany & Co, positivamente actuaron ante el caso del defensor de derechos humanos y periodista Rafael Marques, procesado por su trabajo de exposición de la corrupción en la industria de los diamantes de Angola. Las empresas también deben, por supuesto, cesar y abstenerse de apoyar cualquier acción que, directa o indirectamente, contraríe los derechos de defensoras y defensores a la libertad de expresión, asociación y reunión.

Cuando se trata de empresas y personas defensoras de derechos humanos, los "negocios como siempre" no son suficientes. Las empresas, los Estados y el sistema de derechos humanos de la ONU deben reconocer el papel fundamental de las y los defensores de derechos humanos en la promoción de la rendición de cuentas y responsabilidad empresarial y apoyarles y protegerles en este trabajo crucial.

Michel Forst es el Relator Especial de la ONU sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos. Síguelo en Twitter: @ForstMichel

En los días y semanas previas al Foro de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, ISHR publicará una serie de artículos por expertos emergentes incluyendo a personas defensoras de derechos humanos, a representantes de la ONU, a diplomas, a empresas y a ONG internacionales. Cada artículo incluirá un análisis del importante papel de las personas defensoras de derechos humanos y estará recopilado en una edición especial del Human Rights Monitor de ISHR, que se lanzará en inglés, francés y español el 9 de noviembre. Los puntos de vista expresados son personales y no necesariamente representan la posición de ISHR.

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