En medio de graves retos y amenazas, crece el reconocimiento del papel de las y los defensores en el tema de empresas y derechos humanos

03.11.2015

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Ginebra – Por Michael Ineichen, Programme Manager en ISHR. 

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Ginebra – Por Michael Ineichen, Programme Manager en ISHR. 

Las y los defensores de derechos humanos que promueven que las empresas respeten los derechos humanos y que rindan cuentas cuando tales derechos son violados, se enfrentan a riesgos extraordinarios y necesitan protección específica tanto de los Estados como de las empresas. Hoy en día existe un amplio consenso acerca de esta afirmación. Sin embargo, este creciente reconocimiento específico por parte de los Estados, las empresas y los mecanismos internacionales de derechos humanos es, a la vez, relativamente nuevo y, por ende, sigue siendo inconstante.

El reconocimiento es reciente: Imagine que regresa al Foro Anual de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos de 2012. El objetivo de colocar a las y los defensores de derechos humanos y su protección en el centro del debate sobre empresas y derechos humanos estaba en pañales, comparable a una pequeña empresa startup. La ausencia de un enfoque específico sobre defensores/as fue ilustrativo del lugar, entonces marginal, que las cuestiones de defensores y defensoras ocupaban en el debate de la ONU sobre las empresas y los derechos humanos. Si bien se discutió ampliamente el papel de la sociedad civil, fueron necesarios tres años de incidencia constante por parte de ONG nacionales, regionales y algunas internacionales – durante los cuales ISHR asumió un papel de liderazgo en capacitar y apoyar la incidencia de las y los defensores en Ginebra - para transformar la "startup" de 2012 en uno de los actores clave del Foro de 2015.

Como lo demuestra la edición de este año del Monitor sobre Empresas y Derechos Humanos, las y los defensores cada vez más son vistos, por una gama de actores, como piezas clave para asegurar el respeto de las empresas por los derechos humanos. Tal reconocimiento es fundamental para que la comunidad internacional pueda respaldar efectivamente la valentía de quienes apoyan a las comunidades en su búsqueda por prevenir y mitigar el impacto de los proyectos sobre los derechos humanos, como es el caso de Jean-Pierre Okenda de la República Democrática del Congo, o en la defensa de los derechos de los trabajadores, como hace Muchamad Darisman en Indonesia.

Desde el Centro de Información sobre Empresas y Derechos Humanos, Mauricio Lazala demuestra que, cada vez más, las empresas están empezando a alzar la voz - de manera pública y privada - en contra de los ataques contra personas defensoras de derechos humanos. Del mismo modo, Brent Wilton de The Coca-Cola Company y David Bledsoe de Landesa presentan un ejemplo de una alianza que busca aumentar el respeto por los derechos sobre la tierra, mientras que Owen Larter (Microsoft) y Nicolas Patrick (DLA Piper) argumentan sobre la necesidad de una cooperación más estrecha entre las empresas y las personas defensoras, sobre todo en zonas de alto riesgo.

Ahora bien, es imperativo que esta tendencia continúe y sea fortalecida, así como que las empresas comiencen a actuar en función de su interés inherente de contar con sociedades libres, democráticas y respetuosas de los derechos, donde las y los defensores de derechos humanos disfruten de un entorno seguro y propicio.

Por supuesto, más allá de las acciones de las empresas, los Estados deben desarrollar y fortalecer sus políticas y leyes para proteger a las defensoras y defensores de derechos humanos cuya labor es promover la responsabilidad corporativa.

El primer paso está en el desarrollo de Planes de Acción Nacionales. Tal como ISHR ha argumentado en sus comunicaciones al Reino Unido, los EE.UU. e Irlanda, los defensores y defensoras de derechos humanos, así como su protección, deben estar en el centro tanto del proceso como del contenido mismo de los PAN.  Por eso, basándose en su experiencia en la elaboración de una herramienta para el desarrollo de planes de acción nacionales sobre empresas y derechos humanos, Sara Blackwell, de la Mesa Redonda Internacional de Responsabilidad Corporativa (ICAR), señala las oportunidades disponibles para defensoras y defensores que buscan impulsar una mayor protección en donde se están desarrollando planes de acción nacionales. En este sentido, el Embajador de Noruega en Ginebra solicita "señales claras y coherentes a las empresas, mediante la regulación y otros incentivos", y cita el nuevo PAN noruego como un paso en esa dirección.

Otra vía para impulsar una acción más firme por parte de los Estados y las empresas es el proceso para la elaboración de un tratado sobre empresas y derechos humanos, que tuvo inicio en 2015. Como señala Ben Leather de ISHR, aún queda mucho por hacer para que el proceso garantice la inclusión de las voces y preocupaciones de los defensores y defensoras. Genevieve Paul de la FIDH argumenta que los Estados deben dejar de "ignorar el elefante en la habitación", lo que garantizaría que el "proceso del IGWG" evolucionara desde la actual controversia diplomática hasta una ruta eficaz y creíble para un mayor respeto de las empresas por los derechos humanos, que es justamente lo que exigen las y los defensores alrededor del mundo. El reconocimiento del papel de la sociedad civil por el Presidente  del proceso, el embajador de Ecuador en Ginebra, es un paso en esa dirección.

También sigue siendo variable el reconocimiento de las amenazas contra las y los defensores y sus necesidades de protección: como primer paso, se hace necesario un análisis más detallado de los factores subyacentes de la vulnerabilidad de las y los defensores, como la falsa dicotomía entre desarrollo y derechos humanos identificada por Michel Forst, Relator Especial de la ONU sobre la situación de las y los defensores de derechos humanos.

En segundo lugar, los demás actores que aún están rehuyendo de su responsabilidad deben asumirla y desempeñar su papel en la protección de las defensoras y defensores de derechos humanos. Tal como fue presentado por Jessica Evans y Sarah Saadoun de HRW, el Banco Mundial y su Corporación Financiera Internacional tienen la responsabilidad de proteger a las y los defensores de derechos humanos y otros actores de la sociedad civil de represalias asociadas a proyectos que apoyan o financian. El rol esencial que juegan las personas defensoras de derechos humanos en traer una mayor transparencia a las cadenas de suministros global es señalado por Michael Posner.  

Por último, como se indicó anteriormente, el Foro de las Naciones Unidas sobre Empresas y Derechos Humanos, así como otros momentos clave dentro del sistema de derechos humanos de la ONU, ofrece más y más vías de acceso para que las y los defensores de derechos humanos expongan sus preocupaciones, impulsen a líderes de empresas a compartir sus éxitos en el trabajo con las y los defensores, y para que los Estados elaboren estrategias sobre la mejor manera de incentivar y regular el comportamiento de las empresas para asegurar que quienes trabajan en la promoción y protección de los derechos humanos, puedan hacerlo en un entorno seguro y propicio. Esta edición especial del Monitor de Derechos Humanos tiene la intención de coadyuvar en este esfuerzo.

Michael Ineichen dirige el trabajo de ISHR de brindar apoyo a defensoras y defensores de derechos humanos que promueven la rendición de cuentas empresarial. Usted puede seguirlo en @ineichenM.

 

En los días y semanas previas al Foro de la ONU sobre Empresas y Derechos Humanos, ISHR publicará una serie de artículos por expertos emergentes incluyendo a personas defensoras de derechos humanos, a representantes de la ONU, a diplomas, a empresas y a ONG internacionales. Cada artículo incluirá un análisis del importante papel de las personas defensoras de derechos humanos y estará recopilado en una edición especial del Human Rights Monitor de ISHR, que se lanzará en inglés, francés y español el 9 de noviembre. Los puntos de vista expresados son personales y no necesariamente representan la posición de ISHR.